No más privacidad

En vez de hablar de privacidad quisiera hablar de intimidad.

De ese pequeño espacio donde no se juzga. Allí donde el error será olvidado. Donde podemos explorar ser y hacer lo que queremos.

Donde

aunque no lo aceptemos, hacemos siempre lo que somos.

Friedrich Nietzche

En ese lugar se ensayan las ideas nuevas, que siempre son feas e insuficientes. Y en ese lugar crecen hasta hacerse arte o costumbre.

De aquello que somos, de lo que igual estamos orgullosos pero llenaría estanques de vituperio.


En vez de hablar de privacidad quisiera hablar de publicidad.

De todo ese mundo que no conocemos ni nos conoce, pero que bién podría sorprendernos.

De todo lo que quieren ofrecernos pero no nos interesa. Y de lo que queremos que nos escuchen pero no quieren quienes queremos.

De todas las oportunidades de allá afuera.


En el mundo virtual ambos espacios quieren comerse el uno al otro.

A veces gritamos nuestro nombre (ese que dice quiénes somos) porque así es fácil que lo oiga quien quieras.

Lo vendemos con ese micrófono ajeno, para que lo dicte a su conveniencia algún cualquiera.

Porque después de todo, callar es como morir un poco. Y no queremos eso.


Por eso ya no quiero hablar de lo privado o lo que se nos priva. Por eso la privacidad ya no me basta.

Ahora quiero hablar cómo publicitar la intimidad y cómo publicitar la identidad compartida.